jueves, 24 de mayo de 2012

La Palabra Diaria

Tito 1: 7-9
Siendo que al obispo se le confía la obra de Dios, debe ser irrepensible; no soberbio, ni iracundo, ni dado al vino ni heridor, ni codicioso de ganancias deshonestas; sino hospedador, amante de lo bueno , templado justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la fiel palabra que le fue enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza, y refutar a los que contradicen.