miércoles, 14 de marzo de 2012

La Palabra Diaria

II Crónicas 24
De siete años era Joás cuando empezó a reinar, y reinó cuarenta años  en jerusalen. Su madre fue Sibia, de Beerseba. Joás hizo lo recto ante los ojos del Eterno Dios todos los días del sacerdote Joiada. Joiada tomo para él dos esposas, y tuvo hijos e hijas.
Después, Joás tuvo voluntad de reparar la casa del Eterno Dios. Reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: "Salid por las ciudades de Judá, y juntad dinero de todo Israel, para que cada año se repare la casa de vuestro Dios. Hacedlo presto". Pero los levitas no se apresuraron. Por eso el rey llamó al sumo sacerdote Joiada, y le dijo:  ¿"Por qué no has procurado que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén  la ofrenda que Moisés  siervo del Eterno impuso a la congregación de Israel para la Tienda de la Reunión? Porque la impía Atalía y sus hijos habían destruido la casa de Dios. Además habían gastado en ídolos todas las cosas consagradas a la casa del Eterno.
Entonces el rey mandó que hiciesen un cofre, que pusieron afuera, a la puerta de la casa del Eterno. E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén, que trajesen al Eterno la ofrenda que Moisés siervo de Dios había impuesto a Israel en el desierto. Y todos los jefes y todo el pueblo se alegraron. Y traían ofrendas, y las echaban en el cofre hasta llenarlo. Cuando veían que había mucho dinero, los levitas llevaban el cofre al secretario del rey. Entonces venían al escriba del rey, y el oficial del sumo sacerdote y vaciaban el cofre. Luego lo devolvían a su lugar. Así procedían cada día, y reunían mucho dinero. El rey y Joiada lo daban a los que hacían la obra de la casa del Eterno. Emplearon canteros,  oficiales y artifices en hierro y bronce para reparar la casa del Eterno. Los encargados de la obra fueron diligentes, adelantaron la reparación, y retituyeron la casa de Dios a su antigua condición, y la consolidaron. 
Cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada el dinero sobrante, e hicieron de él utensilios para la casa del Eterno, morteros, cucharas, objetos de oro y plata. Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa del Eterno todos los días de Joiada.
Pero Joiada envejeció, y murió colmado de días. De 130 años era cuando murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por el bien que había hecho en Israel, para Dios y su casa.
Muerto Joiada, vinieron los principes de Judá, y ofrecieron  obediencia al rey, y el rey los oyó. Y abandonaron la casa del Eterno el Dios de sus padres, y sirvieron a los postes idolátricos y a las imágenes esculpidas. Entonces el enojo de Dios vino sobre Judá y Jerusalén por este pecado. Y aunque Dios les mandó profetas, para volverlos a él, y aunque los amonestaron, ellos no escucharon.
Entonces el Espíritu de Dios vino sobre  Zacarías, hijo de Joiada el sacerdote, que se levantó ante el pueblo y les dijo: "Así dice Dios:  ¿Por qué  quebrantáis los Mandamientos de Dios?  No os vendrá bien por ello. Por haber dejado al Eterno Dios, él también os dejará".  Pero ellos conspiraron contra él y por orden del rey, lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa del Eterno Dios.
Así, el rey Joás, no recordó el bien que Joiada, padre de Zacarías, había hecho  con él , antes mató a su hijo, que dijo al morir: 
"El Eterno lo vea, y lo requiera". 
A la vuelta del año, el ejercito de Siria subió contra Joás. Vinieron de Judá y a Jerusalén,  destruyeron a todos los principales, y enviaron sus despojos al rey de Damasco. Aunque el ejercito de Siria había venido con poca gente, el Eterno entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por cuanto habían dejado al Eterno, el Dios de sus padres. Así ejecutaron juicio contra Joás.
Y cuando los sirios se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Y sus siervos conspiraron contra él por haber matado al hijo del sacerdote Joiada. Lo hirieron en su cama, y murió. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.
Los que conspiraron contra él fueron Zabad hijo de Simat amonita, y Jozabad hijo de Simrit moabita.
De sus hijos, de las muchas profecías acerca de él, y de la restauración de la casa del Eterno, está escrito en el libro de los reyes. Y en su lugar reinó su hijo Amasías.