viernes, 2 de marzo de 2012

La Palabra Diaria

Hechos 13: 13-52
Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros arribaron a Prege de Panfília. Pero Juan, separádose de ellos volvió a Jesrusalén. Ellos pasaron por Perge, y llegaron a Antioquía de Pisidia. Y un sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y los Profetas, los principales de la sinagoga les mandaron decir: "Hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo hablad". Entonces Pablo se levantó, hizo señal de silecio con la mano, y dijo: "Israelitas, y los que veneráis a Dios oíd. El Dios de este pueblo Israel eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo durante su destierro en Egipto, y con brazo levantado los sacó de allá. 
Durante cuarenta años los soportó en el decierto. Y destruyendo siete naciones de Canaán, les dio su tierra en herencia. 
Después, como por 450 años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. Entonces demandaron rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, que gobernó durante 40 años. Después quitó a éste, y levantó por rey a David, hijo de Isaí, hombre según mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero.
De la descendencia de éste, conforme a la promesa, Dios levató a Jesús por salvador de Israel. Y cuando Juan terminaba su carrera dijo: "¿Quién pensáis que soy? Yo no soy él. Pero viene después de mí Aquél a quien no soy digno de desatar las sandalias de sus pies".
Hermanos, hijos del linaje de Abrahán, y extranjeros que entre vosotros respetáis a Dios, a vosotros ha sido enviado este mensaje de salvación.
Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, desconociendo a Jesús, y las palabras de los profetas que se leen cada sábado, las cumplieron al condenarlo. Y sin hallar en él causa alguna de muerte, pidieron a Pilato que lo matase. Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, lo quitaron del madero y lo pusieron en él sepulcro. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Y él apareció por muchos días a los que habían subido junto con él de Galilea a Jerusalén, quienes ahora son sus testigos ante el pueblo.
Nosotros también os anunciamos la buena nueva de que la promesa hecha a vuestros padres, Dios la ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, al resucitar a Jesús; como en el Salmo segundo esta escrito: 'Mi hijo eres tú, yo te engendré hoy'. Y acerca de que lo resucutó de entre los muertos para nunca más volver a ver corrupción, lo dijo así: 'Os daré las santas y seguras bendiciones prometidas a David'. "Por eso dice en otro lugar: 'No permitirás que tu Santo vea corrupción'. Porque cuando David hubo servido el propósito de Dios, durmió, fue reunido con sus padres, y vió corrupción.
Sabed, pues, hermanos, que por medio de él se os anuncia el perdón de los pecados. Y de todo lo que por la Ley de Moisés no pudístéis ser justificados, en éste es justificado todo el que cree.
Cuidad que no venga sobre vosotros lo que esta escrito en los profetas: 'Mirad, menospreciadores, asombraos y despareced. Porque en vuestros días, voy a realizar una obra, que aunque os la cuenten, no la creeréis'.
Cuando Pablo y Bernabé salían de la sinagoga,  los gentiles les rogaron que le sábado siguiente les hablasen más de  estas cosas.
Despedida la congragación, muchos judíos y muchos prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé; quienes les hablaron y persuadieron a permanecer en la gracia de Dios.
El sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oir la Palabra de Dios. Pero al ver la multitud, los judíos se llenaron de celo, y contradecían a Pablo con blasfemias. Entonces Pablo y Bernabé, dijeron con valentía: "En verdad era necesario hablar la Palabra de Dios primero a vosotros. Pero como la desecháis, y os juzgáis indignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles.Porque así mandó el Señor: "Te he puesto por luz de los gentiles, para que seas salvación hasta lo último de la tierra".
Al oír esto, los gentiles se alegraron y glorificaron la Palabra del Señor. Y creyeron todos los que tenían su mira en la vida eterna.
Y la Palabra del Señor se difundía por toda la región. Pero los judíos incitaron a mujeres piadosas y distinguidas, y a los principales de la ciudad, levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su región.
Entonces los apóstoles sacudieron contra ellos el polvo de sus pies, y se fueron a Iconio. Y los discípulos rebosaban de gozo y del Espíritu Santo.