jueves, 12 de noviembre de 2009

La Palabra Diaria

Hechos 15: 1 - 12

Entonces vinieron de Judea algunos que enseñaban a los hermanos; "Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos".

Como Pablo y Bernabé tuvieron una severa discusión y contienda con ellos, se dispuso que Pablo, Bernabé y algunos otros fueran a Jerusalén, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, enviados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles.Y causaban gran alegría a todos los hermanos.

Al llegar a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y por los apóstoles y los ancianos. Y contaron todas las cosas que Dios había hecho por medio de ellos.

Algunos de los creyentes que habían sido de la secta de los fariseos, se levantaron, diciendo que era necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la Ley de Moisés.  Entonces se reunieron los apóstoles y los ancianos para tratar este asunto.  Después de mucha discusión, se levantó Pedro, y dijo: "Hermanos, vosotros sabeis que hace algún tiempo Dios me eligió para que  los gentiles oyesen de mi boca la palabra del evangelio, y creyesen.  Y Dios, que conoce los corazones, los reconocio dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros.  Ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, pues por la fe purificó sus corazones.

Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo, que ni nuestros padres, ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, igual que ellos.

Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que  contaron las grandes maravillas y señales que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles.