miércoles, 9 de diciembre de 2009

La Palabra Diaria

Santiago 2: 14 - 26

Hermanos míos, si alguno dice que tiene fe y no tiene obras, ¿de qué sirve? ¿Podrá la fe sarvarlo? Si un hermano o hermana está sin ropa y carecen del sustento diario, y alguno de vosotros les dice: "Id en paz, calentaos y saciaos", y no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?  Asi también, si la fe no tiene obras, está muerta.

Pero alguno dirá: "Tú tienes fe, y yo tengo obras.  Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras". Tu crees  que Dios es uno.  Haces bien. También los demonios creen pero tiemblan.

¿Quiéres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?  Cuando nuestro padre Abrahán ofreció a su hijo Isaac sobre el altar, ¿no fue justificado por las obras?  Ya ves que la fe actuó junto con sus obras.
Asi se cumplió la Escritura que dice;  "Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por justicia´ , y ´fue llamado amigo de Dios".

Ya veis que el hombre es justificado por las obras, y no sólo por la fe.  De igual modo, Rahab la ramera, ¿no fue justificada por sus obras, cuando recibió a los mensajeros, y los envió por otro camino?

Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.