lunes, 9 de abril de 2012

La Palabra Diaria

I Corintios 3: 1-9
Así, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os dí a beber leche, y no alimento sólido, porque aún no podéis soportarlo, ni aun podéis ahora; porque todavía sois carnales, pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis a lo humano? Cuando uno dice: "Yo soy de Pablo", y el otro "Yo soy de Apolo", ¿no procedéis a lo humano?  ¿Qué es Apolo? ¿Y qué es Pablo? Siervos por los cuales habéis creído, y eso según ha concedido el Señor a cada uno. Yo planté, Apolo regó, pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así, ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios que da el conocimiento. El que planta y el que riega son una misma cosa, aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su propia labor. Porque nosotros somos colaboradores con Dios, y vosotros labranza de Dios, edificio de Dios sois.