sábado, 5 de noviembre de 2011

La Palabra Diaria

Daniel 6
A Darío le pareció bien nombrar a 120 gobernadores que estuviesen en todo el reino. Y sobre ellos tres presidentes, de los cuales Daniel era uno, a quienes esos gobernadores diesen cuenta,  para que el rey no recibiese daño. Pero Daniel se distinguió tanto entre esos gobernadores y presidentes por su espíritu superior, que el rey pensaba ponerlo sobre todo el reino. Entonces los presidentes y gobernadores buscaron ocasión contra Daniel en algún asunto del reino. Pero no pudieron hallar  ninguna ocasión o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta había en él. Entonces dijeron aquellos hombres: "No hallaremos contra Daniel ocasión alguna, si no la procuramos en la Ley de su Dios". Entonces esos gobernadores y presidentes se juntaron ante al rey, y le dijeron: "Rey Darío, para siempre vive. Todos los presidentes del reino, magistrados, gobernadores, grandes y capitanes,han acordado que promulgues un edicto real, y lo confirmes, mandando que cualquiera  que en el espacio de 30 díás, dirija algún pedido a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y firmalo para que no se pueda cambiar, conforme a la ley de Media y de Persia, que es irrevocable". Así, el rey Dario firmó el decreto escrito. Cuando Daniel supo que el dicto había sido firmado, entró a su casa, donde tenía las ventanas de su cámara alta abiertas hacía Jerusalén. Y como solía hacerlo antes, tres veces se arrodillaba, y oraba y daba gracias a Dios. Entonces se juntaron aquellos hombres y hallaron a Daniel orando y rogando ante Dios. En seguida fueron ante el rey, y le hablaron acerca del edicto real: "¿No has confirmado el edicto mandando que cualquiera que en el espacio de 30 días, pida algo a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey sea echado en el foso de los leones?" Respondió el rey: "Es verdad, conforme a la ley de Media y de Persia, que no se abroga". Entonces dijeron al rey: "Daniel, uno de los judíos cautivos, no te respeta, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste; antes tres veces al día hace su petición". Cuando el rey oyó esto, le pesó en gran manera, y procuró librar a Daniel. Hasta la puesta del sol trabajó para librarlo. Pero aquellos hombres se reunieron ante el rey, y le dijeron: "Tu sabes, oh rey, que es ley de Media y de Persia, que ningún decreto u orden que el rey confirma se puede cambiar". Entonces por orden del rey, trajeron a Daniel, y lo echaron el el foso de los leones. Yel rey dijo a Daniel: "Tu Dios, aquien tú continuamente sirves, te libre". Y fue traída una piedra, y puesta sobre la entrada del foso, y el rey la selló con el anillo de sus principes, para que no se cambiase  el acuerdo acerca de Daniel. Luego el rey volvió a su palacio, y se acostó ayuno. No trajeron instrumentos de música ante él, y se le fue el sueño. El rey, por tanto, se levantó muy de mañana, y fue aprisa al foso de los leones. Y acercandose al foso llamó a gritos a Daniel con voz triste: "¡Daniel, siervo del Dios Viviente! Tu Dios a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?" Entonces Daniel respondió: "Oh rey, para siempre vive. Mi Dios envió su ángel que cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen ningún daño, porque fui hallado inocente por él . Y aun ante ti, oh rey, nunca hice nada malo". Entonces el rey se alegró en gran manera, y mandó a sacar a Daniel del foso. Y cuando lo sacaron, no hallaron ninguna lesión en él, porque había confiado en su Dios. Y por orden del rey fueron traídos los que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones, ellos, sus hijos y sus esposas. Y aún antes de llegar al suelo del foso, los leones se apoderaron de ellos, y quebraron sus huesos. Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas, que habitan en toda la tierra: ¡Paz os sea multiplicada!" De mi parte ordeno que en todo mi reino, todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel. Porque él es el Dios Viviente y permanente por los siglos. Su reino no será destruído, y su dominio nunca tendrá fin. Que salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra. El libró a Daniel del poder de los leones. Y Daniel prosperó durante el reinado de Darío y de Ciro el persa.