lunes, 18 de octubre de 2010

La Palabra Diaria

 Lucas 8: 43 - 48

Una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, que había gastado en médicos cuanto tenía, y ninguno la había podido sanar, se acercó por detrás, y tocó el borde de su vestido. Y al instante se detuvo el flujo de sangre.

Entonces Jesús preguntó: "¿Quién me tocó?" Y como todos lo negaban, dijo Pedro y los que estaban con el:  "Maestro, la gente te aprieta y oprime, y preguntas:
"¿Quién  me tocó?"
Pero Jesús dijo:  "Me ha tocado alguien, porque yo sentí que ha salido poder de mí".

Al verse descubierta, la mujer vino temblando, se postró ante él, y declaró ante todo el pueblo por qué lo había tocado, y cómo en el acto había quedado sana.

El le dijo: "Hija, tu fe te ha sanado. Vete en paz".