domingo, 31 de enero de 2010

La Palabra Diaria

Hechos 17: 1 - 12

Después de pasar por Antípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga. Y como acostumbraba, Pablo fue a la sinagoga, y por tres sábados razonó con ellos de las Escrituras. Explicando y probando que el Cristo tenía que padecer y  resucitar de entre los muertos. "Y que Jesús, a quien yo os anuncio
- decia él- es el Cristo".

Algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y Silas; y de los griegos piadosos gran número, y no pocas mujeres prominentes.

Entonces los judíos incrédulos, llenos de envidia, reunieron a algunos ociosos, malos hombres, y juntando una turba, alborotaron  a la ciudad. Y asaltando la casa de Jasón, procuraron sacarlos al pueblo. Pero como no los hallaron, llevaron a Jasón, y a algunos hermanos ante los gobernadores de la ciudad, dando voces: "Esos hombres que han trastornado el mundo entero, han venido también aquí. Y Jasón los ha recibido. Todos éstos van contra los decretos de César, diciendo, que hay otro rey, Jesús". Al oir esto, el pueblo y los gobernadores de la ciudad, se alborotaron. Pero después de recibir una fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

Tan pronto como anocheció, los hermanos enviaron a Pablo y a Silas a Berea.  Y ellos apenas llegaron, entraron a la sinagoga de los judíos.

Estos fueron más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la Palabra de todo corazón, y examinaban cada día las Escrituras, para ver si esas cosas eran así.

De ese modo, creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas distinguidas, y no pocos hombres.