martes, 16 de febrero de 2010

La Palabra Diaria

Hebreos 10: 11 - 18

Todo sacerdote ministra cada día y ofrece muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados.

Pero Cristo, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio, se sentó para siempre, a la diestra de Dios. Desde entonces está esperando que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.Porque con una sola ofrenda, Cristo llevó a la perfección para siempre a los santificados.

También el Espíritu Santo atestigua:  "Este es el pacto que haré con ellos, después de aquellos días -dice el Señor-.  Pondré mis leyes en sus corazones, y las grabaré en sus mentes. Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgreciones".

Así, cuando los pecados han sido perdonados, no se necesitan más ofrendas por el pecado.