lunes, 1 de febrero de 2010

La Palabra Diaria

Daniel 1 1- 20

En el tercer año del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió. Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utencilios de la casa de Dios. Los llevó a la tierra se Sinar, a la casa de su dios, y guardó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.

Entonces, el rey dijo a Aspenaz, jefe de los eunucos, que trajese de los israelitas, del linaje real, de los principes, jovenes sin defecto, de buen parecer, entendidos en toda sabiduría, cultos e inteligentes, y aptos para servir en el palacio del rey. Y que les enseñara las letras y la lengua de los caldeos.

El rey les señaló ración diaria de la comida real y del vino que él bebia. Que los educara durante tres años, para que al fin de ellos se presentaran ante el rey. Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael, y Azarías, de Judá, a quienes el jefe de los eunucos puso nombres.  A Daniel lo llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a  Misael, Mesac; y a Azarías, Abednego.

Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni con el vino del rey. Por eso pidió al jefe de los eunucos permiso para no contaminarse.  Y Dios concedió a Daniel gracia y buena voluntad ante el jefe de los eunucos. El jefe de los eunucos dijo a Daniel:   "Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida.  Si llega a ver que vuestro rostro está  más pálido que el de los jovenes de vuestra edad, pondréis en peligro mi cabeza ante el rey.

Entonces Daniel dijo al guarda que el jefe había puesto sobre Daniel, Ananías, Misael, y Azarías:
"Prueba, te ruego, a tus siervos durante diez días. Danos legumbres a comer y agua a beber. Después compara nuestro rostro, y el de los jovenes que comen la comida del rey.  Y según veas, haz después con tus siervos". Consintió, pues, y los probó durante diez días.

Al cabo de los diez días el rostro de ellos se veía mejor y más nutrido que los otros jovenes que comían de la comida del rey. Desde entonces el guarda tomaba la ración y el vino de ellos, y les daba legumbres.

A estos cuatro jovenes Dios les dio conocimiento e inteligencia en toda letra y sabiduría. Además Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueño.

Al fin del tiempo fijado para llevarlos al rey, el oficial jefe los presentó ante Nabucodonosor. El rey habló con ellos, y entre todos no fue hallado otro como Daniel, Ananías, Misael, y Azarías. Así quedaron al servicio del rey.  En todo asunto de sabiduría e inteligencia que el rey los consultó,  los encontró diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino.