miércoles, 5 de mayo de 2010

La Palabra Diaria

Juan 3: 16 - 21

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él, no perezca, sino tenga vida eterna.

Porque Dios  no envió a su  Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

El que cree en él, no es condenado. Pero el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el Nombre del único Hijo de Dios.


Y ésta es la condenación: La Luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la Luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra el mal, aborrece la Luz y no viene a la Luz, para que no se descubran sus obras.

Pero el que vive de acuerdo a la verdad, viene a la Luz, para que se manifieste que sus obras son hechas en Dios.