martes, 30 de marzo de 2010

La Palabra Diaria

Juan 13: 4 -30

Jesús se levantó de la cena, se quitó su manto, y tomando una toalla se ciñó con ella. Luego puso agua en una vasija, y empezó a lavar los pies de los discípulos, y a secarlos con la toalla con que estaba ceñido.
Cuando llegó a Simón Pedro, éste le dijo: "Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?
Respondió Jesús: "Lo que hago, no lo entiendes ahora, pero lo entenderás después".  Pedro le dijo; "¡No me lavarás lo pies jamás!"

Respondió Jesús: "Si no te lavo, no tendrás parte conmigo". Simón Pedro  respondió: "Señor no sólo mis pies, sino aún las manos, y la cabeza".  Replicó Jesús: "El que está bañado, sólo necesita lavar los pies, porque está todo limpio. Vosotros estáis limpios, aunque no todos".  Porque sabía quién lo iba a entregar. Por eso dijo:  "No todos estáis limpios".

Después que les hubo lavado los pies, se puso su manto, volvió a sentarse a la mesa, y les preguntó: "¿Sabéis lo que os he hecho?  "Vosotros me llamáis 'Maestro' y 'Señor' . Y decís bien, porque lo soy.  "Pues si yo, el Señor  y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies, los unos a los otros.

"Ejemplo os he dado, para que como yo os he  hecho, vosotros también hagáis.  Os aseguro: El siervo no es mayor que su Señor, ni el enviado mayor que el que lo envió.  Ahora que sabéis esto, sereís dichosos si lo hacéis.  No hablo así de todos vosotros. Conozco a quienes elgí. Pero tiene que cumplirse la Escritura:
El que come pan conmigo, levantó su talón contra mí". "Desde ahora os lo digo, antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que  YO SOY el que soy.  Os aseguro: El que recibe al que yo envíe, me recibe a mí;  y el que me recibe a mí, recibe al que me envió".

Después de decir esto, Jesús se conmovió en espíritu, y declaró: "Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar". Entonces los discípulos se miraban unos a otros, sin saber de quien hablaba. Uno de los discípulos, el que Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, Simón Pedro le hizo señas, para que preguntase de quien hablaba.

Entonces él se reclinó sobre el pecho de Jesús, y  le preguntó: "Señor, ¿quién es?  Jesús respondió: "Aquel a  quien yo dé el pan mojado".  Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón.  Tras el bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: "Lo que vas a hacer, hazlo pronto".

Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por que les dijo eso. Como Judas  tenía la bolsa, algunos pensaron que Jesús le decía; "Compra lo que necesitamos para la fiesta", o que diese algo a los pobres.
En cuanto Judas tomó el bocado, salió. Y ya era de  noche.