viernes, 9 de diciembre de 2011
La Palabra Diaria
Mateo 6: 5-8
Jesús dijo:
"Cuando ores, no seas como los hipócritas, que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Os aseguro que ya tienen su recompensa. Cuando tú ores, entra en tu aposento, cierra tu puerta, y ora a tu Padre que está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. Y al orar, no uses vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por sus palabrerías serán oídos. No seas como ellos, porque vuestro Padre sabe qué cosas necesitáis, antes que las pidáis".
Jesús dijo:
"Cuando ores, no seas como los hipócritas, que gustan orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Os aseguro que ya tienen su recompensa. Cuando tú ores, entra en tu aposento, cierra tu puerta, y ora a tu Padre que está en secreto. Y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público. Y al orar, no uses vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por sus palabrerías serán oídos. No seas como ellos, porque vuestro Padre sabe qué cosas necesitáis, antes que las pidáis".
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jueves, 8 de diciembre de 2011
Semana de la fauna: mamíferos y........
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amigurumis
La Palabra Diaria
Proverbios 17: 22-28
El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos. El impío acepta soborno en secreto, para prevenir la senda de la justicia. El entendido mantiene ante si la sabiduría, pero los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra. El hijo necio es triteza para su padre, y amargura para su madre. No es bueno condenar al justo, ni golperar al príncipe que hace lo recto.
El que ahorra palabras tiene sabiduría, el prudente de espíritu es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio, el que cierra sus labios es prudente.
El corazón alegre es una buena medicina, pero el espíritu triste seca los huesos. El impío acepta soborno en secreto, para prevenir la senda de la justicia. El entendido mantiene ante si la sabiduría, pero los ojos del necio vagan hasta el cabo de la tierra. El hijo necio es triteza para su padre, y amargura para su madre. No es bueno condenar al justo, ni golperar al príncipe que hace lo recto.
El que ahorra palabras tiene sabiduría, el prudente de espíritu es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio, el que cierra sus labios es prudente.
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miércoles, 7 de diciembre de 2011
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